Pero
mañana su posición será la más privilegiada. Encarnará a Jesús con la
emoción y el sacrificio que ello conlleva. Adrián, con tan sólo 17
años, se enfrenta con ilusión y valentía a este reto. Es estudiante de
2º de Bachiller en el IES Ega de San Adrián y espera comenzar el
próximo curso Ingeniería Técnica Industrial en Electricidad. Tiene las
ideas claras y sabe templar los nervios para momentos como los de
mañana, una característica que le servirá para no temblar ante la
mirada de 4.000 personas. El colectivo Marcha Joven, organizador de la
Pasión Viviente, espera encontrar en él el relevo de la figura
principal de la representación.
¿Por qué piensa que le propusieron este papel?
Porque
colaboro en todo lo que puedo y digo que sí a la mayoría de cosas. Por
ejemplo hice de San José en la cabalgata de Reyes y llevaba ya dos años
actuando en el Vía Crucis, uno como Barrabás y otro de vecino de
Jerusalén.
¿Cuándo se lo comunicaron?
Me lo
propusieron hace dos semanas. Después de que Asier Sáenz de Urturi
llevara muchos años haciendo de Jesús, el año pasado Juan Carlos
Alcalde aceptó el papel como transición hasta encontrar a otro
Jesucristo. Desde la organización buscaron al principio a gente de unos
25 años pero no encontraron. Me dijeron que habían pensado en mí para
dentro de tres o cuatro años pero al final se adelantaron.
¿Tardó en decidirse?
La
primera reacción fue pensar que el papel me quedaría grande y que no
podría aguantar el peso de la cruz. Esa noche no dormí mucho y me dije
que podría salir bien.
¿Cree que se ha encontrado el relevo buscado por Marcha Joven?
Mi
idea es seguir también el próximo año, pero no sé qué tal saldrá todo
mañana. Espero ser un buen relevo y hacerlo tan bien como lo han hecho
los anteriores Jesús.
¿Cómo se meterá en el papel?
He
estado siempre en el Vía Crucis de Andosilla y veía al que
caracterizaba a Jesús como alguien especial. No sabía cómo era capaz de
hacerlo tan bien y con tanto realismo. Cuando cogí la cruz entendí por
qué ponía esa cara de sufrimiento. He estado hablando con Asier y me ha
dado buenos consejos. Me dijo que en la primera caída, que es en los
primeros minutos, pensaría que no iba a aguantar. Pero que seguro que
saldré adelante.
¿Será cuestión de ganas o de fuerza?
La cruz pesa 120 kilos y eso cualquiera no lo puede coger un día
normal. Pero si te están mirando 4.000 personas tienes que llegar sí o
sí; ellos te llevan el peso. Entreno a un equipo de balonmano y a los
niños les digo que siempre se puede dar más de lo que haces, hay
fuerzas para un último sprint .
¿Qué parte cree que será especialmente delicada?
Hasta
el domingo pensaba que la crucifixión, porque me daba miedo que me
subieran, pero una vez ensayado vi que no pasa nada y que depende de
que yo esté más o menos tranquilo. Además, tendré a mucha gente
conocida a mi alrededor en la que confío y eso ayudará.
Si el tiempo acompaña, se espera la llegada de miles de personas, ¿no le da apuro?
No
tengo vergüenza por casi nada y tampoco soy muy nervioso. Si guardas la
calma, aguantas más. Mientras esté metido en el papel intentaré tener
la mente en blanco, pensar en llegar y en acordarme de lo que tengo que
decir en cada momento. Además, la gente que viene a la Pasión de
Andosilla es muy respetuosa. Lo único que se le indica al público es
que avancen por el recorrido, saben cuándo tienen que guardar silencio.
¿Qué sentimientos le supondrá su actuación el viernes?
Para
mí el Vía Crucis es una de las cosas más importantes de Andosilla,
porque yo nací con él y no conozco otra cosa; así que poder ser el
protagonista es la leche. Aunque apenas haya variaciones de un año para
otro, la gente sigue viniendo.